El pasado medieval de Bray-sur-Seine resurge en el transcurso de un paseo por sus antiguas calles. Los vestigios son numerosos: estatuas de San Nicolás y de San Antonio, tragaluz procedente de las Tullerías de París, etc. La colegiata Notre-Dame, embellecida por la imbricación de estilos arquitectónicos y una superposición de épocas, forma parte del pequeño patrimonio que no hay que dejar de ver.
|