“No es sólo un bosque lo que desearía ver, es Fontainebleau...” Marcel Proust.
Fuerte aroma a sotobosque, silencio habitado del bosque, colores y paisajes tornasolados según las estaciones, el bosque de Fontainebleau seduce al visitante por su personalidad y sus múltiples facetas. Caos de rocas de arenisca que albergan grutas con secretos legendarios, zonas verdes hasta donde alcanza la vista que se cubren con los colores del oro en otoño y la escarcha azulada las mañanas de invierno…, a veces creemos haber encontrado la inmensidad del mundo.
El bosque al alba de los tiempos...
La variedad y originalidad de los paisajes forestales resultan de un relieve accidentado y montañoso, que es la propia expresión de la geología del macizo. Este relieve está formado por largas cadenas paralelas de “montes” y “rocas” separadas por valles secos, con desniveles de 50 a 70 m. Esta topografía ofrece perspectivas y vistas muy amplias, a veces grandiosas, tanto en el interior del bosque como en la llanura circundante.
Hace 37 millones de años (Estampiano medio), el mar invadió la cuenca parisina por última vez dejando en el lugar una enorme cantidad de arenas puras que pueden alcanzar un grosor de 60 m. A continuación, esta arena fue remodelada por el viento, que la orientó en amplias bandas paralelas Oeste/Noroeste Este/Sudoeste. Las planicies de arenisca son el resultado de la cimentación de los granos de arena de la parte superior de estas bandas. La arena que sustenta la planicie ha sido erosionada a lo largo de los milenios y la parte de la llanura que ya no es sostenida por esta arena, se ha hundido. Así es como han aparecido los caos de rocas de Fontainebleau y también es esta textura arenosa predominante lo que explica la sensibilidad del lugar a la erosión
Una flora y una fauna con múltiples facetas
El macizo comunal de Fontainebleau contiene riquezas de flora y fauna reconocidas que motivaron la creación de 1.331 hectáreas de reservas biológicas dirigidas y 1.000 hectáreas de reservas biológicas integrales. También han llevado al Estado francés a designarlo en su integridad como lugar NATURA 2000.
Cerca de 80 especies de aves anidan en Fontainebleau como el Chotacabras de Europa, la Curruca rabilarga o el Halcón abejero.
El macizo de Fontainebleau también alberga 11 especies de reptiles, de las cuales 9 están protegidas a nivel regional.
Asimismo, el bosque se distingue por la presencia de especies de insectos excepcionales, sobre todo coleópteros, cuyo número de hábitats no supera en Francia la decena a semejanza del Capricornio de las encinas y del Escarabajo eremita.
También hay que destacar la presencia de 30 especies de mariposas protegidas a nivel regional.
El macizo acoge 12 especies de anfibios y 3 especies de murciélagos enfeudados en el bosque.
La diversidad del macizo está ampliamente representada por la existencia de 60 especies vegetales protegidas. Su fama de “encrucijada biogeográfica” se justifica por 3 especies estrella: el Aliso de Fontainebleau, la Arenaria grandiflora y el Roble pubescente.
Paisajes de ensueño
El bosque de Fontainebleau contiene numerosos paisajes y lugares excepcionales. No obstante, podrá dejarse guiar por varios circuitos de paseo con salida de los aparcamientos de Franchard, de la Platière d’Apremont, del Bas Bréau, del Petit Barbot, de la Canche aux Merciers, de la Feuillardière, del Bois Rond, del Rocher Canon y de l’Epine Foreuse, etc. Podrá relajarse en familia en el extenso césped del cabaret Masson en pleno corazón del bosque. En todos estos circuitos, la omnipresencia más o menos visible de la arena en medio de los pinos nos recuerda inevitablemente la playa, el mar y la evasión, y los pasos entre los bloques rocosos, la aventura.