Aunque algunos bronces hayan sido desplazados para la inclusión de nuevas obras, parece que, de forma general, el emplazamiento de cada escultura se hubiera determinado de manera precisa, en función del efecto decorativo de cada una en lugar de una presentación didáctica de la obra de Bourdelle.
La mayor parte de las grandes obras de Bourdelle se presentan en el jardín. Podemos citar entre las más célebres Heracles arquero, el Centauro moribundo, los bajorrelieves del Teatro de los Campos Elíseos o la estatua ecuestre del General Alvear, rodeada por sus cuatro figuras alegóricas.
El proyecto de Michel Dufet y de su esposa Rhodia consistía en crear en este jardín un contrapunto al aire libre del Museo Bourdelle de París del que también fueron artífices unas décadas antes.
La presentación de las esculturas al aire libre, en un marco vegetal estrictamente organizado que juega a la vez con los colores y con la organización del espacio, permite apreciar con todo su vigor el arte de Bourdelle que Michel Dufet quiso magnificar a través de un trabajo original de creación paisajista.
El conjunto constituye un variado recorrido que permite comprender en su diversidad la obra del escultor, sus creaciones más célebres como Heracles arquero, el Centauro moribundo y la estatua ecuestre del General Alvear.
Se reprodujeron con precisión los trazados de las alamedas y de los arriates, se consolidaron las terrazas y los linderos, y se renovaron numerosos árboles y arbustos para volver a encontrar un equilibro satisfactorio entre la vegetación y las esculturas de Antoine Bourdelle (1861-1929) a las que cobija.
La floración de los arriates culminará el renacimiento de este magnífico jardín.
Se invita al público a que, en este entorno vegetal tornasolado, descubra o redescubra la obra del escultor Antoine Bourdelle que Michel Dufet y Rhodia Bourdelle, hija del artista, se afanaron en dar a conocer durante muchos años.
*Equivalente a la Diputación Provincial en España
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